
No es fácil para un novelista manejar cuatro ejes narrativos distintos en una historia que fascina porque recrea hechos sucedidos cuando Colombia apenas salía de las guerras de independencia, y porque refleja en sus personajes las vicisitudes de una sociedad que se preparaba para asumir los retos que imponía el desarrollo de un país que entonces era más rural que urbano.

La tecnología no solo no era el fuerte de mi padre, sino que le tenía cierta reserva. Sentía por ella un fastidio relativamente justificado. Supo, pronto, que los computadores iban a hacer inútil su trabajo de estadígrafo, o que, por lo menos, redefinirían su oficio de manera radical.

La prosperidad es una calificación del grado de bienes casi siempre materiales que tienen las personas. La mayoría de veces se califica por el dinero o por las propiedades y muy raramente por su desarrollo intelectual.