
La forma como se ha entregado la información en el caso de Santrich ha inducido al ciudadano promedio al error de inferir que la JEP estaba definiendo que Santrich no era culpable de crímenes de guerra, lo cual no es así. Vamos por partes.

Es casi un hecho expresar que la reconciliación en Colombia es un imposible metafísico; es como si existiera entre nosotros una herida a la cual nos complacemos quitándole el cascarón para revivirla con una cucharadita de sal. Nada nos une.

¿Por qué el país no puede proteger a quienes defienden la democracia? El año pasado fueron asesinadas en Colombia 12.575 personas y desplazadas más de 72.000.