
Comenzando apenas el mes de febrero, la lista de candidatos a la alcaldía de Manizales es larguísima y todo indica que seguirá creciendo, pues la destrucción durante estos tres años parece ser un aliciente sin precedentes en la historia de la ciudad. El hecho de que un sujeto sin preparación, escrúpulos, ética, moral y pulcritud hubiera accedido fácilmente a ser alcalde, alienta las ambiciones de candidatos que piensan que, si Carlos Mario Marín pudo, cualquiera lo puede lograr. ¡Y tienen razón!

La noticia sobre la muerte del escritor caldense Jorge Eduardo Vélez Arango me llegó tarde. Me enteré por el artículo que en el suplemento literario La Artes, que publica El Diario, de Pereira, escribió el exdirector de La Republica Jorge Emilio Sierra Montoya. Inmediatamente recordé las charlas que sobre literatura sostuve con él en la sala de su casa en el barrio Palermo.

Ante la crisis que atraviesa Manizales a causa del desgobierno, la corrupción, la inoperancia, la ineptitud y la mafia que instauraron Carlos Mario Marín Correa y su primo representante Santiago Osorio Marín, el 2023 es un año definitivo para la ciudad, pues quien llegue a gobernarnos en el próximo período encontrará una ciudad en ruinas no solo físicas, sino morales, éticas, anímicas, cívicas y económicas.