
Recientemente realicé la lectura de “De Animales a Dioses” un libro de Yuval Noah Harari nacido en 1976 quien es profesor de la Universidad Hebrea de Jersualén. Se especializó en historia medieval e historia militar, pero, tras doctorarse por la Universidad de Oxforxd, pasó al campo más amplio de la historia del mundo y los procesos macrohistóricos.

El entomólogo norteamericano Edward O. Wilson, fallecido recientemente, señaló que el ser humano tiene preferencia por cierto hábitat, que no solo corresponde a razones de subsistencia sino también estéticas, y tales preferencias parecieran tener el mismo origen que las de los atrapamoscas, los simios, o los ratones: “igual que los animales que eligen hábitats mediante mecanismos de orientación y de aprendizaje constituidos a lo largo de generaciones de selección natural, es posible que las personas hagan lo mismo”, y en tal caso procuren ubicarse, dijo, cuando es posible elegir, en un lugar que tenga características similares a las de la sabana tropical, que fue el sitio en el que prosperaron las especies del género Homo.

A todos nos ha sucedido, o nos sucede a menudo: soñamos, y sabemos que estamos soñando, y entonces nos queremos despertar, o nos preparamos para ese momento, e incluso pensamos que recordaremos el sueño que estamos teniendo, y que nos parece tan intenso, tan vivido.