
El domingo 1° de mayo Europa conmemoró la jornada con protestas en numerosas ciudades. El ambiente estaba caldeado por la crisis económica que viene desde la pandemia del Covid-19, agudizado por la invasión a Ucrania que provocó el encarecimiento del petróleo, del gas, de los cereales y una inflación galopante; todo esto se suma a las cifras de desempleo que aportaron el combustible necesario para las violentas manifestaciones en París, Bruselas y Estambul.

Al aproximarse el día de la elección de Presidente y Vicepresidente de Colombia, prevista para el 29 de mayo en su primera vuelta, se van exacerbando los ánimos desde algunos sectores políticos en contienda, recurriendo a todo tipo de estrategias publicitarias, artimañas y difamaciones. En el léxico popular se dice que es el momento para que en las campañas políticas, “no se de papaya” o bien, “se aproveche todo papayaso”. Agregaríamos aquí también:” Ojo con las papayas envenenadas”.

Recuerdo que alguna vez, siendo un niño, mientras caminaba hacía mi casa, me pregunté si con los años recordaría precisamente ese instante. No había nada extraordinario, no estaba viviendo algo especialmente memorable, tampoco se trataba de alguna fecha especial, solo se me ocurrió esa pregunta así, de improviso.