
John Aubrey, autor de Vidas breves, no quiso ser escritor, a decir verdad, no quiso ser nada, ni siquiera arqueólogo o anticuario como le hizo creer a algunos de sus amigos; tampoco rico, por eso procuró dilapidar con sumo cuidado la fortuna que recibió en herencia, hasta el punto de que terminó sus días viviendo a costa de algunos de sus amigos, o mejor, de muchos, porque se necesitaba de muchos para solventar sus gustos y exigencias.

Al contemplar La Gioconda, de Leonardo da Vinci, llama la atención esa serenidad de su rostro, esa mirada soslayada, esa sonrisa enigmática y esas manos posadas sobre el brazo de una silla de madera. ¿Por qué este cuadro se convirtió en referente constante del arte pictórico? El biógrafo Giorgio Vasari lo explica: “Porque tiene un gesto tan agradable que resulta, al verlo, algo más divino que humano”.

A raíz del asesinato del presidente Jovenel Möise el mundo mira de nuevo a este país y su permanente drama. Pero, además, este vil asesinato pone en la picota el caso de los mercenarios colombianos sindicados de participar en el magnicidio.