
Es posible que como en el caso del Covid 19, las futuras semanas serán las más críticas y posiblemente lo que hemos pasado será nada comparado con lo que viene y como dice la canción similar al título de esta crónica, no hay palo para cucharas o no habrá nada para las cucharas.

Hay un placer que ejerce casi todo mirón de café o caminante. No es un acto de voyerismo, no, es más bien un acto creativo, un ejercicio de imaginación gratuito que además carece de objetivo alguno, a no ser que el mirón sea además un escritor que escribe.

Revisando los hechos recientes del paro, las marchas, el vandalismo, la crisis económica, he llegado a la conclusión que en Colombia estamos tan polarizados, que solo nos importa definir, si los muchachos que acompañan las marchas actúan por cuenta propia y por convicción, o si por el contrario están adoctrinados, si existen grupos interesados en esas alteraciones del orden público, si las marchas son justas o no, si el ESMAD actúa con exceso de fuerza, si las capuchas son legales, etc.